martes, 15 de enero de 2013

Neva Lallemand: "la vida es arte"


Martes, Enero 15, 2013 07:55
“Por eso -y nada más que por eso- me alegro de escribir esta nota sin conocer aún la obra de Neva Lállemand, en quien por otra parte reconozco cualidades que sin lugar a dudas han contribuido favorablemente en el desarrollo de su extraordinaria vocación estética. Porque es la vocación y la admirable disposición para las artes plásticas lo que pude advertir hace varios años en este valiosísimo ejemplar de la inteligencia barranquillera”.    Gabriel García Marquéz (Fragmento de “La exposición de Neva Lallemand” - Marzo de 1950)
Asume la experiencia de la vida como una aventura pictórica. Hace del encuadre un espacio donde la lozanía de jóvenes mujeres transmuta con los colores del Caribe y su cultura. La fuente de inspiración para la artista porteña, Neva Lallemand, radica en su amor y asombro por vivir.

El patio de su casa, al norte de Barranquilla, le sirve de estudio. Allí, acompañada de la brisa, el sol, la luna, los verdes arbustos y quizás alguna canción de Plácido Domingo, esta pintora, dibujante y escultora de más de 70 primaveras explaya los secretos del cromatismo y la composición. El óleo sobre lienzo es su inalterable estilo artístico.
Sentada en la antesala de su casa y taller de arte, Neva comenta sobre sus inicios en el mundo de los colores y la estética. Nacida en Puerto Colombia y apadrinada por Barranquilla, agradece de entrada el apoyo de sus padres por desarrollar su vocación. Sin embargo, resalta que fue gracias a su tía materna, Carmen Cecilia Acosta, que pudo orientar sus estudios hacia la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla durante 7 años.
“He sido afortunada por mi familia. Eduqué permanentemente los ojos y mis conocimientos. Comencé haciendo novelitas o historietas desde niña, estudié la figura humana y hoy recojo lo cosechado”, afirma Lallemand de cabello rubio, blusa violeta y collar blanco. Una señora bonita de larga sonrisa.
En 1949 con el título de ‘Idoneidad en Artes Plásticas’ fue una de las primeras graduadas de la Escuela de Bellas Artes. Después se vinculó a la institución como profesora por siete años más, y trabajó en colegios públicos y privados de la ciudad como el Barranquilla para Señoritas, Sofía Camargo de Lleras, Saint Mary School, entre otros.
Esta costeña ha participado en más de 150 exposiciones colectivas y 80 individuales. Tiene en su haber ocho primeros y segundos premios e innumerables menciones honoríficas a nivel nacional e internacional como la Medalla de Honor al Mérito en 1967 o la Condecoración con la Orden Andrés Bello en Venezuela en 1982.
Señala que vivir en la Costa le fue completamente favorable. El muelle, la gente, el mar, el calor, le permitieron, comenta, desbordar todo lo que sentía. La inspiración para Lallemand puede venir de cualquier suceso, ya sea de unos árboles de roble bailando al son de la brisa y una cumbia lejana, o de un joven moreno que llega para conversar mientras se escucha el canto de la brisa.
Durante y después de su paso por Bellas Artes visitó muchos barrios del sur de la ciudad, tratando de retratar la riqueza de la vida cotidiana y darle reconocimiento a la cultura popular. Muchas de sus obras muestran personajes populares de la vida Caribe en escenarios fugaces que parecen ir y venir, permitiendo que éstos y los objetos sean los protagonistas.
Sus obras han sido expuestas en los museos de Venezuela, Estados Unidos, Italia, España, Inglaterra y Francia, y perdió la cuenta de cuantas obras ha hecho.
“Para mí la vida es arte. No pienso que sería de mí sin él. Los años pueden pasar pero mis sentimientos siguen siendo iguales al momento de hacer una obra. Eso gracias a Dios. ”, señala la diestra de apellido francés.
Lallemand estuvo felizmente casada con Antonio Mercado Castillo, fallecido, con quien formó un hogar del cual nacieron sus tres hijos Nayda, Iván y Reylbeck. Viven en el exterior, pero en estos momentos el mayor de los tres se encuentra en la ciudad. Escucha con atención cada una de las evocaciones de su madre.
 “Mi padre, docente y empresario, siempre apoyó a mi mamá. A diferencia de como dice el dicho, en este caso detrás de ésta gran mujer hubo un gran hombre que la apoyó siempre. Gracias a sus ganas porque el trabajo de mi madre trascendiera, hoy tenemos el proyecto de la fundación Neva Lallemand”, señala Reylbeck, médico y docente de ciencias.
En 2011 luego de compartir la idea con sus hermanos y primos, decidió crear la fundación con el objetivo que niños, entre los 9 y 12, de escasos recursos puedan acceder a través de becas al estudio formal del. Junto con su prima María Ángela Mercado, prepararon el papeleo y registraron la fundación en la Cámara de Comercio. Luego de ser aprobado a comienzos de 2012, el proyecto se encuentra en desarrollo.
La fundación cuenta con el apoyo de diversos profesionales y tiene pensado comenzar a funcionar en el taller Lallemand, con un plan piloto de primer año. Identificar talentos en el área del arte. La visión es construir una escuela de educación formal basado en cuatro pilares: el arte, la autosostenibilidad, el deporte y la parte humana. Esta fundación es hecha con voluntarios y por Reylbeck hace un llamado a aquellos que quieran apoyar la labor.
Neva sonríe nuevamente. Lo ha hecho durante toda la conversación entre carcajadas y algunos recuerdos. Enfatiza una vez más que ha sido agradecida con la vida. “Hoy recojo lo que he sembrado. Cuando comencé era tímida y hoy no dejo de hablar. Mis alumnas están adquiriendo el mismo empeño y cariño por el arte. Cariño que porteños, barranquilleros y Gabo saben que pongo en cada una de mis obras”.

POR
Jose L Rodriguez
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